• EL HOMBRE Y LA MADERA es una exposición de pintura en la que se muestra el último proyecto de la artista Ana Barriga (Jerez de la Frontera, 1984). En ella se mostrarán 16 pinturas inéditas.
  • Es la primera exposición individual de la artista Ana Barriga en una galería sevillana. Anteriormente, ha mostrado su trabajo de forma individual en instituciones públicas como el programa INICIARTE de la Junta de Andalucía o en galerías privadas de fuera de Andalucía como Espai Tactel, con la que recientemente ha participado en proyectos como Arte Santander o Casa Leibniz (Madrid).
  • Este proyecto artístico, gira conceptualmente en torno a lo lúdico. La idea de acercar lo natural y primitivo a lo actual a través de un lenguaje propio. Un argumento personal mediante el acto de animar figuras estáticas que adquieren un sentido nuevo.

Barriga con la exposición El hombre y la madera trata de realzar la idea de juego en la creación artística. Utiliza objetos de su entorno para la creación de imágenes reflexionando sobre el peso de lo ornamental en nuestra cotidianidad y su caducidad. El título, hace referencia al impulso natural de crear como acción primitiva, en el que introduce la función lúdica.

El hombre ha utilizado la madera como materia de creación primigenia. Las civilizaciones ancestrales usaban este material para elaborar útiles necesarios para su vida diaria, que más tarde trascenderían a través de la creación de los mitos, un tema que también está muy presente en esta exposición.

Llevada a la pintura, esta idea juega con la representación de elementos ornamentales de nuestro entorno. Figuras de cerámica, ornamentación, juguetes, objetos de recreo, que a través de una intervención lúdica ofrece una visión sarcástica e irónica hacia el objeto en si. De esta manera subvierte el sentido original de la pieza para ahora ser otra cosa. En ningún caso, bajo la premisa de decorar para mejorar el aspecto, sino más bien, para aportar una nueva visión a su sentido primario.

Nos encontramos con dos tipos de intervenciones que reflejan el juego entre espíritu y la mano. Esto ocurre mediante dos procesos divergentes: antes de ser pintados, cuando se estructura previamente una interacción del/los objeto/s representados o, por el contrario, una vez que son plasmados, actuando sobre la representación del mismo con la idea de aportar un significado específico, más cercano a la idea inicial.

Esta idea se complementa con los propios títulos de las obras que no están exentos de cierto humor. Actúan como un elemento más a tener en cuenta durante el acto de contemplación, acercando la imagen a su propia génesis.

En definitiva, esta muestra es un reflejo de una actitud ante el acto pictórico, una forma de entender la pintura y de actuar sobre ella a partir de una interpretación estética de su entorno llevado a su propio mundo interior.