Es importante empezar aclarando que esto no es una exposición de tesis. Ni tan siquiera lo pretende. Más bien supone una reflexión global sobre determinados aspectos que afectan al modo de entender la pintura o el dibujo. Sobre todo a su capacidad para absorber y tomar referentes del mundo que le rodea. Da igual si ese motivo inspirador es personal o absolutamente ajeno. En ese caso, no es lo mismo que el artista recurra a un bagaje propio a través de fotografías familiares por ejemplo, a que tome una imagen cualquiera encontrada por azar en función de su ambigüedad o misterio. Es evidente que la cercanía con el motivo aviva una determinada memoria íntima. En el lado opuesto a esa conexión emocional encontramos Internet, una especie de sumidero global donde se mezclan sin ton ni son desde la Historia del Arte hasta pornografía o cualquier otro tipo de material visual. Es sorprendente la capacidad de resiliencia de la imagen, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia y saltar de un contexto a otro con una facilidad inusitada, tal como ha aprendido de la fotografía.