Exposición actual

Martínez Bellido

En luna nueva

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Del 24 de mayo al 5 de julio de 2019

Inauguración: viernes, 24 de abril

José Manuel Martínez Bellido es un joven creador gaditano, nacido en Chiclana de la Frontera en 1992 y graduado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en 2014. Siente desde hace años, el mundo de la fotografía como un lugar para la experimentación, desde el cual extraer contenidos racionales y emocionales no evidentes a primera vista. Su trabajo está en el submundo de las imágenes no en la captación de las mismas.

 

Si en los años veinte del siglo pasado, el húngaro László Moholy-Nagy o el americano Man Ray empezaron a usar la manipulación en las instantáneas que realizaban (“collage” y fotomontaje), como una forma de abrir el mundo fotográfico al concepto más genuino del arte, cien años más tarde, el camino que sigue Martínez Bellido no busca tanto la fotografía artística como la manera de diseccionar imágenes y aflorar su trasfondo. Para empezar, trabaja con fotografías realizadas. Suele iniciar sus proyectos, recopilando fotografías analógicas tomadas por fotógrafos aficionados o profesionales desconocidos. Posteriormente las utiliza como material de trabajo y las somete a diversos procedimientos que requieren un alto grado de minuciosidad. Magnifica y fotografía detalles de las mismas con ayuda de aparatos ópticos, las yuxtapone y cartografía de forma que origina imágenes y sensaciones nuevas, ofreciendo al espectador una particular experiencia.

 

La exposición que inaugura el 24 de mayo, en la Galería Birimbao, lleva por título “En luna nueva” y sobre ella dice el autor: “Dos de los principales recursos conceptuales que he utilizado a la hora de idear las obras son la: analogía y la metáfora. Sobre todo, en lo que respecta a comparar e identificar la estructura del mundo microscópico y del macroscópico, del mundo biográfico y del mundo astronómico, presentando defectos de la imagen como estrellas, pequeños detalles como galaxias y algunos otros, como paisajes terrestres”.

 

Hay cuatro grupos de trabajo: Carta estelar, Catálogo General Heiligensee, Correspondencias y una serie de dibujos.

 

El primero es un mapa que representa la posición de pequeños puntos blanquecinos en la estructura de un álbum de fotografías de una familia alemana desconocida. Los puntos blancos son elementos de las fotografías del álbum, tales como defectos del revelado fotográfico, brillos de pequeños objetos u otras imperfecciones que en gran parte poseen tamaños microscópicos y que el autor ha encontrado a través de una lupa y de un microscopio óptico. Esos puntos juegan como “estrellas” y reciben nombres que se relacionan con formas que aparecen en las fotografías como “Laurus” por la imagen de un laurel o “Viridis” por aparecer sobre un objeto verdoso.

 

En el Catálago Genenral Heiligensee el artista trabaja con un catálogo de fragmentos de las fotografías del mismo álbum familiar que el usado para la Carta estelar, buscando en este caso formas próximas a nebulosas, galaxias y cúmulos estelares.

 

Correspondencias, presenta cinco parejas de fotografías. Cada pareja está formada por una fotografía de una estrella tomada con ayuda de un telescopio refractor (realizada por un astrofotógrafo) y una fotografía analógica de tipo biográfico. Lo interesante es saber que cada fotografía tiene en común con su pareja mostrar fenómenos pasados aproximadamente, a la misma distancia de nuestro presente. Dada la velocidad finita de la luz y la gran distancia a la que están las estrellas fotografiadas, la imagen que hoy vemos de cada estrella corresponde al estado que tenía el mismo año en que se realizó su fotografía compañera.

 

La serie de dibujos se corresponde con cinco fragmentos de fotografías familiares. Los fragmentos se representan de manera descontextualizada y modificados sutilmente en el proceso de dibujo buscando cierta semejanza con paisajes montañosos y otras formas naturales.

 

El resultado final de la exposición es interesantísimo y subraya la obsesión del artista por acercarse a la fotografía como a un archivo de sabiduría que abre la mente a la reflexión y el conocimiento. Cualquiera de las obras colgadas avala este hecho.