Temporada 2019 – 2020

Sylvain Marc

Mármol y acero

 

Del 5 de noviembre al 5 de diciembre de 2019

Acercarse a los últimos trabajos de Sylvain Marc, con su dinamismo de líneas y formas sorprendentes, es abrirse a una experiencia donde la belleza y la sensibilidad acompañan cada obra como resultado final de un proceso creativo que atrapa siempre y siempre sorprende. En cada ocasión, nuevas líneas de creatividad buscan, en el complejo desarrollo que conduce al nacimiento de la forma, bien, aligerar la materia y que la gravedad no actúe; bien, abrirse al movimiento, buscando que el soplo del aire en que la pieza está inmersa, se convierta en elemento cinético. Es el camino iniciado por Alexander Calder cuando establecía hace ya tiempo que “No son la materia y el orden los que hacen una composición, sino el aparente accidente de la regularidad que el artista controla y con el que hace o deshace una obra”.

 

Sylvain consigue en cada trabajo llegar a la claridad geométrica de unos volúmenes animados por cavidades y asimetrías sencillas que respetan, en la medida de lo posible, la originalidad con que el material llega al estudio desde la cantera. Se trata de transformar la piedra con la fuerza desbordante del ansia de vivir, buscando en cada ocasión el equilibrio entre la economía de la forma y la complejidad, entre el desorden y la composición, entre el análisis y la intuición. Buscar la autonomía de la materia, darle su espacio a las manos y los dedos, a los utensilios de trabajo, a lo que la naturaleza crea.

 

La exposición consta de catorce piezas de diferentes tamaños, la mayor de las cuales corresponde a un trabajo en mármol con aspecto de llamarada súbita que manifiesta la firmeza de la mano que la ha originado. Otra escultura, se construye como un atril de acero, hecho en láminas para agilizar el conjunto, abrazando en su centro una forma marmórea delicadamente trabajada buscando conservar su aspecto pétreo, con un resultado final de enigmático homenaje al material usado. Una bellísima pieza está compuesta por un cordón de acero hecho recta que, al curvarse en su centro, estrecha una piedra de óvalos ligeros y concepción biomorfica. Hay trípodes de acero de los que penden roscos marmóreos, elementos que recuerdan ventanas con aceros que las cruzan de arriba a abajo y forman nudos para romper la recta, haciendo leve lo que no lo es. Hay piedras que recuerdan hojas en un vértice de acero y hay bases que sustentan elementos curvados cual peineta de piedra y metal. El resto de esculturas hablan de una voluntad de amor por la obra, de contacto, de interés por el proceso del que surgen y del deseo de vincularlas a la experiencia y a la vida.

 

En la muestra, además de los trabajos en mármol, acero y combinación de ambos, se exhiben elementos en madera y acero que, con cordones de seda o cuero, configuran joyas de muy bello diseño. Son piezas de maderas nobles, principalmente ébano y caoba, que de alguna manera traen al recuerdo los “objets trouvés” y, muy particularmente, a Manuel Ángeles Ortiz cuando en los años cuarenta del siglo XX se abrió en Argentina al volumen escultórico con sus objetos encontrados. Llama la atención cómo rectas y curvas construyen contornos donde el grosor de madera y metal se hace ligero, acercándose a formas naturales y a volúmenes inciertos con diferentes contrastes de sombra y luz.

 

En su conjunto, todas las estructuras creadas pueden interpretarse como elementos de un relato vital muy marcado por la luz de La Línea de la Concepción, el murmullo del Levante y los tiempos personales de estudio y reflexión. Construcciones sólidas junto a geometrías irregulares. Huecos para observar el porvenir alternando con juegos para el disfrute más cercano.