El Año Nuevo se abre en BIRIMBAO con las últimas creaciones de Juan Ángel González de la Calle. Podemos así, conocer y apreciar desde la cercanía, un conjunto de obras que ponen de manifiesto una vez más, la belleza de los trabajos de un artista que es referente importante en el mundo artístico español del momento. Su reiterativa presencia en ARCO y Art-Madrid ha contribuido y mucho a aumentar el interés, tanto por su obra como por el interesante proceso creativo del artista, caracterizado por el rigor y la solidez conceptual.

 

Titula la exposición: “Ni todo lo contrario” algo con que subrayar la evidente paradoja del ni verdadero ni falso, ni esto ni aquello, ni lo uno ni lo otro. Curiosamente ese es también el título de una canción del cantautor canario Pedro Guerra que al cantar “ni cuerdo, ni loco; ni nuevo ni roto” resalta el desconcierto que nos producen tantas de las contradicciones que la vida nos ofrece. Con el título, marca González de la Calle su interés por acercarse y experimentar con el mundo de los contrarios, lo que lo lleva a crear en la mayoría de los cuadros que nos ofrece, dos campos que se solapan, se enfrentan y se resuelven con zonas de cambios radicales de color y hasta de técnica, pasando en ocasiones del acrílico al carbón o del óleo al acrílico, creando “veladuras” y siempre, conservando la unidad de la imagen primigenia.

 

Como en todas sus exposiciones, la que ahora presenta Juan Ángel González de la Calle brota de un trabajo de reflexión constante que se va haciendo más profundo y más objetivo con el paso de los años. En esa reflexión resaltan con claridad dos planos: el de la realidad y el de la emoción unidos en un prodigio de riquísima imaginación. Los cuadros están construidos con meticulosidad técnica, rigor intelectual y serias calidades plásticas. Desde la sutileza psicológica que transmiten, el espectador capta la plenitud de quien pinta disfrutando con lo que hace, alguien que se mueve con valentía y naturalidad en esa zona fronteriza entre el mundo exterior e interior como establecía Max Ernst cuando se refería a los pintores surrealistas. Y un cierto surrealismo de nuevo cuño ronda por toda la exposición dando lugar a muchas sorpresas fruto de esa personalidad del artista que traduce en espontaneidad la fuerza que le proporciona una experiencia vital al margen de lo convencional.

 

El trabajo está compuesto por obras de diferentes tamaños. Destaca una serie en papel fijado directamente a la pared que marca con claridad espacios de ironía, resueltos con dominio del color y la composición y en los que Juan Ángel hace gala de su facilidad para contar historias. Todos los elementos están ejecutados con técnica mixta (óleo, acrílico, carbón) y ofrecen imágenes de relatos misteriosos, alegres, grotescos. Paisajes que pueden ir desde territorios ruso siberianos, hasta las playas más cercanas. Desiertos o bosques orientales. El mundo animal: marino o selvático. La industria y el campo. La ciudad y la nada. Al final que bien viene eso de decir: Ni todo lo contrario y disfrutar.

 

Alberto Hevia