Gloria Martín forma parte importante de ese grupo generacional de pintores sevillanos, que hacen de la pintura un campo de inacabables posibilidades donde expresar sus ideas, sus emociones, sus necesidades: su vida entera. Y en esta ocasión, el trabajo que ofrece surge como resultado de su capacidad para convertir ideas en imágenes construyéndolas con fuerza, naturalidad y sabiduría.

Todas las obras están o continúan la línea que se viene marcando en sus últimos años.  Su estancia en Paris, su experiencia en Bruselas trabajando sobre “La copia de la copia” a partir de ese “Descendimiento” de Pedro de Campaña de nuestra Catedral sevillana, que en el siglo XIX copiaba el artista belga Constantin Meunier para el Museo de Bruselas. También está como no podía ser de otra manera, la profundización en el trampantojo, que ella usa como elemento indagador de lo invisible y que alcanza un nivel de excelencia en el trabajo realizado en el CAAC de Sevilla para la exposición “¿Qué sienten, qué piensan los artistas andaluces de ahora?”

Bajo el título de B.I.C. (Bien de Interés Cultural), Martín Montaño, se adentra en un proyecto que usa la pintura para fijar y personalizar imágenes de algunos de esos objetos culturales, rescatándolos de su pasividad y creando con inteligencia, una atmósfera de cálida intimidad que facilita al que los ve, la valoración de su razón histórica.  La artista se vuelca con la fuerza de su veracidad y la fuerza de su pasión, en el manejo de una técnica que se ha hecho con el paso del tiempo y hasta se podría decir con la profundización del estudio de los clásicos barrocos, ligera, suelta, rica en tonalidades, abierta al misterio y a lo inacabado dejando al espectador espacio para la asimilación y la interpretación.

La exposición abarca tres apartados. El primero, centrado en el tesoro del Carambolo, muestra su dominio del engaño hecho arte al construir la vitrina que contiene las joyas en oro de los siglos VII al V a C allí encontradas, y los diferentes libros presentados sobre un anaquel, correspondientes a las investigaciones realizadas por Don Juan de la Mata Carriazo.  Son estos últimos, pequeñas piezas que enriquecerían cualquier lugar de cualquier casa por su realización exquisita y su testimonio del valor y la excelencia de los estudios arqueológicos.

El segundo apartado son piezas de la arqueología museística europea junto con antigüedades diversas, todas ellas trabajadas con dominio de luces y sombras para crear finalmente, volúmenes que se nos hacen deseables y perfectos.

El tercer apartado con un número más reducido de cuadros corresponde al interés de Gloria por las artes decorativas.  Hay un homenaje al Art Déco, y también se siente el gusto por el legado de M.C. Escher, sus figuras imposibles y su influencia sobre el mundo de la publicidad. Hasta podría encontrarse en el cuadro de mayor tamaño de esta serie, cierto guiño de homenaje a las esferas reflectantes del artista holandés.

Alberto Hevia