Exposición actual

Ángel Alén

Estudio G.V.C.

 

Del 13 de marzo al

27 de abril de 2021

“Al principio quería ir a una escuela de arte -recuerda Santiago Calatrava-. Pero luego, un día, fui a comprar material a una papelería de Valencia y vi un pequeño libro con colores muy llamativos. Tenía elipses amarillas y naranjas sobre un fondo azul, y lo compré sin pensármelo. Resultó ser un libro sobre Le Corbusier, cuya obra fue todo un descubrimiento para mí. El objetivo del libro era mostrar aspectos artísticos de la obra del arquitecto. Después de comprármelo pedí el traslado a la facultad de arquitectura”. Es una respuesta de Calatrava en una entrevista realizada en 2006 y un ejemplo de la continuidad, proximidad, imbricación entre el dibujo realizado desde las bellas artes, la arquitectura o la ingeniería y su implicación con la belleza y con el rigor matemático que construye estructuras.

 

Ángel Alén (Sevilla 1975) siente interés por los espacios en los que se vive con intensidad el proceso artístico. Por eso, durante un tiempo ha dibujado los estudios de pintores que admira, buscando encontrar el sentido creador de la emoción. Era lógico que el camino comenzado con amigos y maestros le obligase, en cierto sentido, a mostrar la riqueza de formas de un estudio de arquitectura y buscase desentrañar misterios, profundizando en el valor comunicativo de las maquetas y en la riqueza expresiva de rectas y curvas. Lógicamente, un maestro del dibujo como él debe ser un apasionado de tales trazos. Hay además en todos los cuadros de esta serie un personalísimo uso del color y de la luz iluminando el estudio. Ella es la que oculta un elemento o hace brillar otro. La directora de orquesta que unifica, coordinando instrumentos. El mundo de los tableros, de los rollos de papel, de los útiles de dibujo con los que representar espacios surgidos de un cálculo o definidos por una ecuación, originan sensaciones a medio camino entre la observación científica y la imaginación artística, provocando la atención del que mira y, más aún, del que dibuja lo que ve. Alén ha sentido la necesidad de ofrecernos su visión como un “Perseverance” amartizando y transmitiendo información. Hasta las imágenes enviadas desde allí de unas piedras blancas encuentran su reflejo en los pequeños humanoides representados en algunas de las obras de la exposición.

 

¿Por qué Vázquez Consuegra? Seguramente por ser un arquitecto de gran proyección internacional y de marcada proyección local. Alguien que, si nuestra sociedad reclama renovación completa, está dispuesto a demoler el vetusto apuntalado de edificios para reconstruirlo con nuevos planos, nuevos materiales y visiones nuevas.  Alguien que ha bebido del racionalismo funcional de la Bauhaus, de su búsqueda integradora de dibujo, artesanía y teoría científica. Alguien accesible y dispuesto a colaborar, alguien cercano y maestro.  Alguien próximo al mundo de la pintura y a lo que significó la apertura en Sevilla de la Escuela Superior de Arquitectura. Cómo no recordar aquí a esos pioneros del arte abstracto y la renovación estética sevillana, Gerardo Delgado, José Ramón Sierra o Juan Suárez.

 

Toda la muestra es una brillante reflexión sobre la capacidad de comunicación del dibujo y el color. Un esfuerzo conceptual convertido en imágenes, fruto de la observación y la experimentación, que busca conocer y compartir lo que es importante para el artista. Es un planteamiento idéntico al del versátil e interesante director y clarinetista alemán Jörg Widmann, el compositor contemporáneo más interpretado, que en su reciente sinfonía “Con brío” ofrece acordes construidos a partir del profundo conocimiento de las sinfonías séptima y octava de Beethoven. Hay que saber para captar esos sonidos, pero cualquiera puede disfrutar de ellos porque han sido escritos para ser escuchados placenteramente, como debe ser disfrutada esta exposición.

 

Alberto Hevia.